Adelantando Beltaine

La vigilia se mezcla con el inconsciente en una cuerda floja peculiar. Cuarenta y cuatro, cuarenta y tres, cuarenta y dos, voy bajando los escalones de piedra, a veces de espaldas, a veces hacia delante. Las espirales se suceden, caracoles decrecientes, treinta y cinco, treinta y cuatro, el tamaño de los escalones crece y mengua bajo los influjos de lunas inmisericordes. La piedra permanece, mutando en sí misma invariablemente. Doce, once, diez, once no, nueve, ocho, el espacio cada vez es más pequeño, cada vez soy más pequeña, tres, dos, uno, oscuridad, el hueco se reduce al contorno de mi cuerpo encogido sobre sí mismo. Cero. La frente contra las piernas, la curva esférica de la espalda. Quietud. Pero algo ajeno, dañino ha venido en mi regreso. Alzo una mano hasta el cráneo. Busco a tientas, los dedos encuentran algo, agarran, tiran. El largo alfiler sale despacio del hueso. Lo miro sin sorpresa, tiene nombre propio y me hacía temer. Lo hago arder sobre la palma de mi mano. Apenas queda un grano minúsculo de ceniza. Pero hay más. Extraigo otro alfiler... me hacía caminar encorvada. Arde. Otro me susurraba insultos al oído. Otro, me hacía temblar insospechadamente ante juicios ajenos. Son varios. Bastantes. Arden todos, nada queda de ellos. Unas minúsculas perforaciones en el hueso. Abra que taparlas. Con semillas verdes, con algo que crezca, que se expanda. Está bien llevar en la cabeza una enredadera de hojas y flores, sonrío. Tal vez pronto tenga gusanos, hormigas de Dali, mariposas. Y después pájaros.

Comentarios

ybris ha dicho que…
Mayo llega ya. Beltaine.
Lunas inmisericordes, escalones, piedra exacta.
Extraña observar la cantidad de alfileres que nos fuerzan a ser o estar como no debiéramos.
Una labor callada y necesaria extraerlos y rellenarlas con algo que crezca: semillas, hojas, frutos, mariposas, pájaros.
Al final, nosotros.
Sin lastres ni cansancios.

Besos.
a-escena ha dicho que…
Está muy bien éso de llevar enredaderas y flores en la cabeza. Te vienen de perlas.
Precioso texto.
Un abrazo.
Uno que mira ha dicho que…
¡Pájaros en la cabeza!

Yo tengo muchos.

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