sopla mistral

No es el puerto el que se aleja, soy yo. Navegar es sentir una métafora líquida de la vida bajo las bodegas. A mi percepción parece que voy despacio, que la tierra se aleja o se acerca con una cadencia lenta, rítmica, casi respiración. Pero no es cierto. Los 3000 caballos del motor arrasan velocísimamente. Antes casi de darme cuenta habremos llegado. Lo mismo me pasa con los años, me siento un instante y el tiempo no tiene textura, tan solo una esencia elática. Y sin embargo pasa arrollando sin permisos como una bandada de caballos salvajes.
Tentada de recordar un futuro que me espera, me escapo por una vertiente cercana. Imagino o vivo un futuro inmediato. Por supuesto no lo adivino. No sé que durante dos horas observaré la puesta del sol, con tan solo tres referencias: el barco, la esfera roja y la inmensidad del agua. No sé que mi cuerpo disfrutará amoldándose al cabeceo que imprime la potencia del mar sobre la nave. No sé cuantas veces pulsaré la tecla de repetición del mp3, cuantas veces regresaré puntualmente a una canción. No lo sé, pero juego a imaginarlo, para no pensar demasiado en lo que sí que sé seguro. Mañana pisaré la tierra que me vió crecer.
Mientras, veo como el puerto de Malta va quedando atrás.
Comentarios
hacía mucho que no venía por aquí y ya lo estaba hechando en falta
También echaba de menos tus letras por aquí después de tanto tiempo.
Resiste.
Besos.
Después de leerte parece como si yo tb me hubiese marchado de Malta :)
Saludos.
si es que soy una tardona
Para, creo... yo tb me alegro de veros a vos por aqui!
besos