enfermedades contagiosas
y bueh, ya sé que no son cosas de mi edad, las farolas se han encendido en George Forth Bridge, la calle se llena, gente, risa, busca, cena. Copas altas de vino blanco. En en cuarto de al lado Briony pone la música a todo volumen, para que se arritmen los latidos del corazón, la veo ir y venir, la cerveza en la mano. Rimmel, tacones, tal vez propósito para la noche. No para de hablar, mientras se prepara unas salchichas con pure de patata. Apenas veinte años. Me habla de peinados, yo no consigo prestara atención mientras habla. Porque cada parte de su cuerpo me cuenta otra cosa. Hay un ritmo oculto circulando por sus venas, una pulsión dinámica, una belleza infinita, candente. Inconsciente de su propia fuerza al levantarse (I love this song!!!) y ponerse a bailar. No lo sabe, pero nunca va a estar más viva. Tan plagada de dudas, de certezas, de preguntas, de contestaciones indiscretas, de imprudencias. Sin pulir. Me echa un brazo por los hombros y me arrastra, riendo. Cada latido ocult...