Bailemos , susurraste, pero olvidando la cadencia del andante, desenfundamos armas y comenzamos una batalla silenciosa y grácil. Medimos pasos e invasiones, averiguamos la trayectoria exacta de los dardos, y afilando la crueldad de la retórica arrasamos lo que estaba a nuestro alcance. Recibimos puñales que no fueron mortales, la sangre arrogante no pidió permisos y al fin quedamosfrente a frente. Agotados, sin armas, malheridos. Por supuesto nos sorprendió una luz, y eran mis manos más convincentes que cualquier gramática, arañas con peso pájaros de cinco alas surcos de roja tierra roja, dispuestos a saquear los imperios de una piel entregada ya sin resistencias. Sin avisos nos vimos lanzados al abismo, sin mapas ni estrategias, envueltos en la sombra. Atrapados al fin por la voracidad inaplazable del deseo.
Comentarios
Ahí va otro "momento":
"Were die werlt alle min
von dem mere unze an den Rin,
des wolt ih mih darben
daz diu chünegin von Engellant
lege an minen armen."
Y con música es absolutamente delicioso ¡que no!
besos.
Saludos...
entre sexo y pudor.
Parece razonable la elección
de lo evidente y ofrecer el cuello
al suave yugo del amor lascivo.
Y con música qué te voy a contar.
Me encanta.
Luego busco la partitura y la escucho.
Que ahora no puedo ir por ahí armando ruido.
Besos.
Nada que ver con la serie "Mujeres Desesperadas", por fortuna (creo que se llama así, no por fortuna, sino lo entrecomillao)
Habrá más, espero.