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Literatura, mutantes y sombreros blancos

Me decía hace poco, mi amigo y maestro, el poeta J.H, que la literatura necesitaba más sombreros blancos. Él suele hablar así, porque vive cerca del mar y una marea de metáforas va siempre lamiéndole las sandalias claras. A mi me desconcierta, pero siempre se apiada de mi ceño interrogativo y se aclara, entre giros y vueltas, que tal vez no sean efectivamente esclarecedores, pero que son sin duda evocativos . Los sombreros blancos son los que se pone uno sobre la cabeza para que venga cualquier mariposa y escribirla. Y empieza a nombrarme sombreros blancos, Cortazar llevaría corona, o casi una casa entera, un palacio blanco sobre la coronilla, la mejor antena. Me dice que los librerías se están llenando de mutantes . Los mutantes tienen calendarios y horas de trabajo al día. Diseccionan las mariposas, las amasan y las extienden durante capítulos, tienen una estructura y una sintaxis impecable, y se llenan de orgullo y de best sellers . J. sonríe, me da con la punta del índice un g...

signos y traducciones viajeras

Sobre la cubierta siete hay un lugar secreto, tras cadenas y puertas que solo permiten el paso a la tripulación. Una proa por encima de todas las luces, donde el viento del mar es feroz y hermoso. Donde de pronto aparece el resguardo perfecto de una entrada, y te deja, sin viento ya, a merced inclemente de los millones de estrellas que dominan en el negro imperio del Atlántico. Tanta belleza, lo confirmo, te deja sin aliento. Y al volver, como quien encuentra un viejo amigo y un secreto, me tropiezo grabado en el frontal de las escaleras el poema de Kavafis. Entonces las señales y los guiños del azar se desnudan un momento. Para mí Keep Ithaka always in your mind. Arriving there is what you're destined for. But don't hurry the journey at all. Better if it lasts for years,so that you're old by the time you reach the island,wealthy with all you've gained on the way, not expecting Ithaca to make you rich. Ithaca gave you the marvelous journey. Without her you would have no...

Ad astra per aspera

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No hace frío, pero el agua de la ducha me hace sentir repentinamente vulnerable, debajo de mis pies la fría superficie de la bañera brilla, reprimo la intempestiva necesidad de dejar mi cuerpo resbalar hasta quedar ovillada en esa superficie desalmada, con la lluvia de la ducha golpeando la piel. Aún así, me siento, pongo el tapón y miro las espirales vacías de la nada llenando el tiempo, mientras la bañera se convierte en un recipiente artificial de amniótico. Sumerjo la cabeza y mis oídos se aíslan de todos los sonidos, el agua los aleja al mismo tiempo que los amplifica, suenan de otro mundo, y la presión va creciendo en los pulmones. Lo único que quiero es dormir, cerrarme sobre el agua como en una bolsa, tejer una crisálida líquida y desaparecer del mapa. No sé cuanto tiempo estoy, soy, permanezco. Sé que cuando por fin me levanto, la piel está erizada de frío y los labios que refleja el espejo están algo violetas. Pero esa que veo no soy yo. Seguro. Veo como lentamente la boca se...

adoraba aquella libreria en Notredame...

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Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo. Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "ies" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos. Pablo Neruda Y si eres feliz en sueños eso cuenta? Preguntaba Rahel en El Dios de las Pequeñas Cosas. Eh, cuenta?
Cuando todo parece estar estable siempre aparece una corriente marina inesperada

piel y jaula, entonces

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Desde la oscuridad una sospecha. Tal vez la visión de esos ojos sea más certera que muchos. Pero aún así, algo quizas esté más borroso ahora, tras la caducas hojas del calendario. Apilemos pues rencores, o tal vez desidias laboriosas que se acumulen en lóbregos trasteros, en otros áticos caníbales. Porque un día bandonamos- sin saberlo- definiciones que habían durado edades, y esa caducidad estaba impresa en el dorso de tus manos, en las incontables pecas consteladas de tu pecho. Déjanos entonces hilar los recuerdos, fantasmas superpuestos de gelatina de plata. Para cuando llegue el día, esas manos que rehúsan tocarme, crecerán, se transformarán en el vertice del sueño, acunarán otros tiempo, y de pronto descubriré que pertenecen a otro cuerpo. Tan solo para no hacerme sentir doblemente piel,- piel y jaula, entonces- el desperdicio de una juventud huida, pero que aun, sí, todavía se atrevería a latir... si sus manos buscasen, si despertasen, en los resquicios de la alegría.

Mundo, laberinto y carne.

Conor había leído demasiados libros. No conseguía recordar una infancia más allá de las seguras paredes de la biblioteca. La extrañeza estaba en el mundo de fuera, en sus sin sentidos. Donde no había motivos, donde los personajes hablaban sin cesar, pero su diálogo no aclaraba nada, no era imprescindible para aquella anodina trama. Daba miedo el mundo allá afuera, con sus símbolos inexplicados , con sus roces físicos. Sin embargo, todos aquellos personajes subreales , parecían entenderse. Tal vez compartían un código secreto cuyo misterio aún no había descifrado. Sí, parecía ser así, se lanzaban frases y gestos obviamente exentos de significado: "tiene los pies en la tierra" o "es que no somos nada" Aquellas palabras y sus secretos turbaban a Conor , pero el miedo que le provocaba su evidente incoherencia fue desapareciendo, arrollado por la curiosidad. ¿Qué clase de subterránea sintaxis albergaban? Le inquietaba el significado de todos aquellos roces urgentes que...